1939
Óleo sobre lienzo, 81 x 65 cm Berlín, Sammlung Berggruen, Staatliche Museen zu Berlín, Preussischer Kulturbesitz, en préstamo en la National Gallery, Londres

La chaqueta amarilla (Dora Maar) – Pablo Picasso, 1939, Cubismo

El lienzo que lleva este título presenta al personaje sentado, en posición frontal. Como es típico en los cuadros de finales de los años treinta y principios de los cuarenta, Picasso utiliza aquí la línea dispuesta a modo de telaraña, que parece enredar los objetos, los personajes y el fondo en unas evoluciones decorativas, en un afortunado encuentro entre línea y campos cromáticos.

En este caso concreto, dicha técnica está limitada exclusivamente a la chaqueta amarilla, mientras que el resto del cuadro, el fondo, los brazos del sillón, el propio rostro de Dora Maar, está realizado precisando con nitidez los contornos y los campos de color, un contraste deliberado entre las dos formas de tratar la superficie pictórica. La obra forma parte de la célebre colección Berggruen, reunida por Heinz Berggruen, marchante de arte berlinés que en 1936 abandonó la Alemania nazi para refugiarse primero en Estados Unidos.

Tras regresar a Europa al acabar la Segunda Guerra Mundial, Berggruen abrió una galería de arte en la Place Dauphine, en París. Más tarde cedió por diez años su colección, compuesta por 110 obras maestras, a la ciudad de Berlín, tras haberla prestado antes a Londres. Dicha colección comprende numerosos cuadros de Picasso, entre ellos éste, que permaneció durante un tiempo en depósito en la National Gallery de Londres.

Dora Maar, fotógrafa y pintora ella misma, fue compañera y musa de Picasso durante toda la segunda mitad de la década de 1930, y documentó con su cámara el propio proceso de creación del Guernica en 1937. El motivo de la telaraña, ya presente en obras anteriores como la Mujer sentada de 1938, forma parte de una exploración estilística prolongada que Picasso desarrolló durante estos años de creciente angustia previos al estallido de la guerra mundial.

La biografía de Heinz Berggruen resulta en sí misma extraordinaria: judío alemán obligado a huir de su país natal por la persecución nazi, acabaría convirtiéndose en uno de los grandes coleccionistas de arte moderno del siglo XX. Su colección encontró finalmente acomodo permanente en el Museo Berggruen de Berlín, inaugurado en 1996 e integrado hoy en la Nationalgalerie de la ciudad, cerrando así un círculo histórico cargado de significado: el legado de un coleccionista perseguido regresando, décadas después, a formar parte de las colecciones públicas alemanas.

Dora Maar, fotógrafa y pintora ella misma, fue compañera y musa de Picasso durante toda la segunda mitad de la década de 1930, y documentó con su propia cámara el proceso de creación del Guernica en 1937, convirtiéndose así en testigo privilegiado de uno de los episodios más célebres de toda la historia del arte del siglo XX. El motivo de la telaraña, ya presente en obras anteriores como la Mujer sentada de 1938, forma parte de una exploración estilística prolongada que Picasso desarrolló durante estos años de creciente angustia colectiva previos al estallido de la Segunda Guerra Mundial. La biografía de Heinz Berggruen resulta en sí misma extraordinaria: judío alemán obligado a huir de su país natal por la persecución nazi en 1936, acabaría convirtiéndose con el tiempo en uno de los grandes coleccionistas de arte moderno de todo el siglo XX. El propio Picasso mantuvo con Berggruen, ya en los años cincuenta y sesenta, una relación de confianza personal que facilitó la formación de una de las colecciones privadas de su obra más completas y mejor documentadas de todo el siglo, hoy accesible al público en su integridad en la capital alemana. El cuadro sigue siendo hoy una de las piezas más citadas de aquella colección berlinesa.