Rafael Sanzio - La muda
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- Rafael Sanzio obras de arte
1507-1508
Tabla, 64 x 48 cm Urbino, Gallería Nazionale delle Marche

No tenemos noticias de la procedencia de esta obra, que aparece mencionada por primera vez en 1710 en el Palazzo Pitti: conservada desde 1740 hasta 1926 en los Uffizi, donde desde 1773 forma parte de las obras custodiadas en la Tribuna, al año siguiente llegó a su actual ubicación, la Galleria Nazionale delle Marche, en el Palacio Ducal de Urbino.
La concepción general del retrato, de tres cuartos, es leonardesca, como en los demás retratos femeninos de Rafael de la misma época, y permite poner bien de manifiesto no solo la esmerada ejecución de los ropajes, aunque no especialmente fastuosos, de la mujer, sino sobre todo la representación de una compleja y sutil realidad psicológica, por citar las palabras de De Vecchi.
Las investigaciones diagnósticas de la tabla han producido interesantes resultados; gracias a ellas se sabe que debajo de la pintura actual hay un dibujo de mano de Rafael de su primera época, la de formación, que muestra un rostro de mujer de facciones mórbidas y juveniles, después una segunda versión de la misma figura pero con signos faciales de envejecimiento, y por último una intervención en los hombros y quizá en la joya acabada en una cruz que la retratada lleva al cuello y le cae sobre el pecho.
De estos diversos replanteamientos se ha deducido que Rafael intervino varias veces en la misma imagen por causa del cambio de condición social de la retratada, en la que se ha creído reconocer a Giovanna Feltria Della Rovere, hija de Federico de Montefeltro y madre de Francesco Maria, heredero del ducado de Urbino, la cual, conocida también como protectora de Rafael, se quedó viuda en 1501. Probablemente después de esa fecha, en un lapso de tiempo entre 1507 y 1508, el artista pudo retratar a la mujer más madura y marcada por los acontecimientos que habían perturbado su existencia.
Este proceso de repintado sucesivo, revelado por las modernas técnicas de reflectografía infrarroja, ofrece un testimonio excepcional del método de trabajo de Rafael a lo largo de varios años, mostrando cómo el pintor no dudaba en volver sobre un mismo lienzo para adaptar la representación a circunstancias biográficas cambiantes de su modelo, práctica poco documentada en otros retratos del artista y que convierte a esta obra en un caso de estudio privilegiado sobre la relación entre pintor y comitente a lo largo del tiempo.
La Galleria Nazionale delle Marche, instalada en el Palacio Ducal de Urbino, ciudad natal de Rafael, conserva esta obra desde 1927, cerrando así un círculo simbólico que devuelve al pintor, aunque sea a través de una sola pieza, al entorno cortesano donde había nacido y donde su padre había servido como pintor antes que él. Esta capacidad de Rafael para intervenir sucesivamente sobre un mismo soporte a lo largo de varios años, adaptando la representación a las circunstancias cambiantes de su modelo, contradice la imagen tradicional de un pintor que trabajaba siempre con extrema rapidez y sin revisiones, revelando en cambio un proceso creativo mucho más reflexivo y prolongado de lo habitualmente asumido. Este retrato temprano de Rafael, con su compleja historia de repintados sucesivos, se cuenta entre las obras más analizadas técnicamente de toda su producción, gracias precisamente a las modernas tecnologías de reflectografía que han permitido reconstruir capa a capa su proceso creativo. Un retrato que guarda, bajo sus capas sucesivas de pintura, toda una biografía silenciosa contada en pinceladas superpuestas a lo largo de los años. Pocos retratos renacentistas ofrecen tanta información sobre su propia génesis como el que aquí se examina con tanto detalle.