Rafael Sanzio - Virgen con el Niño y san Juanito (Madonna del Prado o del Belvedere)
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- Rafael Sanzio obras de arte
Hacia 1506
Tabla, 113 x 88 cm, Viena, Kunsthistorisches Museum Firmado 1506 en la orla del manto de la Virgen

Según una fuente del siglo XVII, Filippo Baldinucci, esta obra se encontraba en Florencia, en casa de la familia Taddei, y por lo tanto es posible reconocer en ella una de las dos tablas que según Giorgio Vasari pintó Rafael para Taddeo Taddei, la calificada de mucho mejor que el artista pudo ejecutar alejándose de la manera de Perugino. La tabla pasó posteriormente a las colecciones del archiduque Fernando de Austria, primero en Innsbruck y luego en el castillo de Ambras. En 1773 entró a formar parte de la colección de arte de Viena conservada en el Belvedere, de la cual ha tomado el nombre con el que es más conocida.
En un paisaje abierto, que en la zona próxima a los personajes tiene tonos más cálidos mientras que en el fondo muestra colores más cristalinos, se sitúa la poderosa figura de la Virgen, que sostiene al Niño mientras este juega con el báculo con cruz de su primo san Juanito.
En esta composición, como ya en la Madonna Terranova, hay sin duda reflejos del esquema piramidal con arreglo al cual se disponen las figuras y que derivan de los estudios de Leonardo a partir de principios del siglo XVI, sobre todo el cartón de la Virgen con el Niño y santa Ana, realizado y expuesto por Leonardo en la Santissima Annunziata en 1500. Sin embargo, aun partiendo de estos presupuestos y alejándose de los dictámenes de Perugino, Rafael hace gala de un estudio que le permitió, incluso dentro de una estructura como la piramidal, variar constantemente las actitudes, los gestos, las miradas, creando de este modo entre los personajes las relaciones afectivas que fueron motivo del éxito del artista.
Con esta obra, fechada 1506 en la orla del manto de la Virgen, guarda relación la Virgen con el Niño y san Juanito conocida como Virgen del jilguero, hoy en la Galería de los Uffizi de Florencia, realizada para otro de los ricos burgueses mencionados por Vasari, Lorenzo Nasi, que el 23 de enero de 1506 se casó con Sandra di Matteo di Giovanni Canigiani, boda con ocasión de la cual se sostiene que se ejecutó el cuadro.
Estas Madonnas florentinas de 1505 y 1506, entre las que se cuenta la presente obra, forman un grupo compacto y coherente dentro de la producción de Rafael, todas ellas encargadas por la próspera burguesía mercantil de Florencia con motivo de bodas o nacimientos familiares, y todas resueltas según el mismo esquema piramidal aprendido de Leonardo pero enriquecido siempre con matices propios de gesto y mirada que distinguen inconfundiblemente la mano del joven maestro de Urbino.
El Kunsthistorisches Museum de Viena, que conserva esta Madonna desde su ingreso en las colecciones imperiales austriacas en el siglo XVIII, alberga uno de los conjuntos más importantes de pintura del Alto Renacimiento italiano existentes fuera de Italia, formado a lo largo de generaciones por los sucesivos Habsburgo, ávidos coleccionistas de arte que reunieron piezas procedentes de las principales cortes y familias nobles de toda Europa. El grupo compacto de Madonnas florentinas al que pertenece esta obra, todas ellas fechadas entre 1505 y 1507, documenta con extraordinaria precisión la rapidísima maduración estilística que experimentó Rafael durante sus años en Florencia, absorbiendo simultáneamente las lecciones de Leonardo y Miguel Ángel sin perder nunca su propia sensibilidad hacia la gracia y la armonía compositiva. La firma explícita de 1506 en la orla del manto, gesto poco habitual en las Madonnas de este periodo temprano de Rafael, sugiere además la creciente confianza profesional de un pintor todavía joven pero ya plenamente consciente del valor y la originalidad de su propia producción artística.