Rafael Sanzio - Cristo bendiciendo
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1505
Tabla, 30 x 32 cm, Brescia, Pinacoteca Cívica Tosio Martinengo

Esta pequeña tabla formaba parte de una antigua colección de Las Marcas, la de la familia Mosca de Pésaro, y llegó a la colección del conde Tosio en 1832. De pequeñas dimensiones, la pintura muestra a Cristo, con la cabeza ceñida por la corona de espinas, levantando el brazo derecho en actitud de bendecir mientras que con la mano izquierda señala la herida del costado. La obra, sencilla en su planteamiento, es sin embargo rica en influencias e intereses que muestran a un joven Rafael ya abierto a los más diversos aspectos de la cultura artística de su tiempo.
Es indudable que en la ejecución de la figura, en cuyo rostro se ha visto una cierta semejanza con los propios rasgos de Rafael, hay un reflejo directo del arte de Perugino, que en los primeros años del siglo XVI gozaba todavía de gran fama, sobre todo en el territorio de Umbría y Las Marcas, donde el joven pintor se había formado. Con todo, a este reflejo se une una cierta familiaridad con el arte flamenco, que se adivina en la precisión de los detalles y en los efectos de la luz sobre el modelado de las carnes.
Esa cultura flamenca era muy apreciada en Umbría, tanto por la corte como por los artistas que habían trabajado directamente con ella, entre ellos Giovanni Santi, el propio padre de Rafael, pintor de la corte de Urbino y figura decisiva en la primera formación artística de su hijo, a quien transmitió no solo un oficio sino también un gusto por la cultura cortesana refinada que marcaría toda su carrera posterior.
Como se ha subrayado tradicionalmente, la excelencia de esta imagen devocional, junto con su antigua procedencia documentada, parece pronunciarse a favor de un encargo de carácter aristocrático y de una fecha en torno a 1505, época en la que Rafael, ya instalado en Florencia, continúa trabajando con éxito tanto para familias y fundaciones religiosas de Perugia como para miembros de la corte de los Montefeltro.
Fue precisamente la condesa Giovanna Feltria quien facilitó que el joven artista se instalara en Toscana, recomendándolo al máximo exponente de la república florentina, Piero Soderini, un episodio que marca el paso decisivo de Rafael desde el ámbito provincial umbro hacia el círculo artístico más exigente y competitivo de toda Italia, donde entraría pronto en contacto con las obras de Leonardo da Vinci y del joven Miguel Ángel.
Conservada hoy en la Pinacoteca Cívica Tosio Martinengo de Brescia, esta pequeña tabla permite observar, en su formato casi de devoción privada, los primeros pasos de un artista que en apenas una década se convertiría en uno de los pintores más solicitados de toda la Italia renacentista.
El paso de Rafael de Umbría a Florencia, hacia 1504, resultó decisivo para toda su evolución posterior: en la ciudad del Arno, el joven pintor tuvo ocasión de estudiar de primera mano las obras de Leonardo da Vinci, entonces trabajando en su célebre cartón de la batalla de Anghiari, y las primeras esculturas y proyectos del joven Miguel Ángel, cuyo David acababa de instalarse frente al Palazzo Vecchio. Ese contacto directo con los dos genios que dominaban entonces la escena artística florentina se dejaría sentir de inmediato en el tratamiento cada vez más monumental y dinámico de las figuras de Rafael, alejándolo poco a poco de la gracia todavía algo estática heredada de su maestro Perugino.
Esta pequeña tabla devocional, pintada precisamente en ese momento de tránsito entre dos mundos artísticos tan distintos, permite observar con especial claridad ese equilibrio delicado entre la tradición umbra en la que Rafael se había formado y las nuevas influencias florentinas que empezaba a asimilar con extraordinaria rapidez, apenas unos años antes de trasladarse definitivamente a Roma, donde alcanzaría la cumbre de su carrera al servicio de los papas Julio II y León X.