Rembrandt - La lección de anatomía del doctor Tulp
Año 1632
Óleo sobre lienzo, 169,5 x 216,5 cm La Haya, Mauritishuis Firmado y fechado "REMBRANDT. F. 1632"

El encargo más importante del primer periodo de Rembrandt en Ámsterdam le llegó de algunos miembros del gremio de los cirujanos, que querían hacerse retratar en el transcurso de una clase pública de anatomía. El cuadro se expuso en la sede del propio gremio, donde en 1656 se colocaría también otra obra de Rembrandt, La lección de anatomía del doctor Deyman, sobre un tema muy similar.
En 1828, el lienzo fue adquirido por Guillermo I de Orange para el museo de La Haya. El protagonista de la escena es el doctor Nicolaes Tulp, representado a la derecha de la composición. Profesor de anatomía del gremio de cirujanos entre 1628 y 1653, Tulp se granjeó el sobrenombre de Vesalio de Ámsterdam, en honor al flamenco Andrés Vesalio, primer anatomista que realizó personalmente una disección pública poniendo al descubierto los tendones de la mano. Según su teoría, la mano era el principal instrumento del médico, y así lo atestigua el propio origen del término cirujano, del griego jeir, mano.
Esa identificación encomiástica de Tulp con Vesalio es precisamente el motivo que se representa aquí. En el cuadro, el cirujano está realizando la disección de un brazo y con la mano izquierda ilustra su funcionamiento ante el grupo de colegas reunidos. Con el fin de destacar al máximo el tema, Rembrandt no respetó en esta ocasión la praxis habitual de las lecciones de anatomía, que solían empezar por la disección del abdomen y la cabeza, tal como se ve en el posterior retrato del doctor Deyman.
Con esta pintura, el artista, que acababa de llegar a Ámsterdam procedente de su Leiden natal, ofrece una interpretación completamente original del género del retrato de grupo, que habitualmente preveía la simple alineación de los personajes en composiciones estáticas y paratácticas. La lección de anatomía del doctor Tulp es, por el contrario, un auténtico cuadro de historia, en el que se representa el desarrollo de una acción concreta que hace participar activamente a todos los personajes presentes en la escena.
La operación realizada por el profesor es seguida con atención por todos los asistentes, que la comparan con lo que dice el libro de anatomía colocado en primer plano, probablemente una referencia directa al propio tratado de Vesalio. Este encargo, ejecutado cuando Rembrandt tenía apenas veintiséis años, resultó decisivo para su carrera: consolidó de inmediato su reputación en Ámsterdam y le abrió las puertas a los grandes encargos de retrato que definirían toda la siguiente década de su producción.
Conservado en el Mauritshuis de La Haya, este lienzo sigue siendo hoy uno de los retratos de grupo más innovadores y estudiados de toda la historia de la pintura holandesa del siglo XVII.
Las disecciones públicas organizadas por los gremios de cirujanos eran, en la Holanda del siglo XVII, acontecimientos sociales de primer orden, celebrados generalmente una vez al año y abiertos a un público pagante que incluía tanto a médicos como a curiosos ajenos a la profesión, en un ambiente que combinaba el rigor científico con un cierto componente de espectáculo. El cuerpo utilizado para la disección solía pertenecer a un condenado ajusticiado recientemente, práctica habitual en toda Europa que permitía a los gremios de cirujanos obtener material anatómico de forma legal.
Este contexto ayuda a entender por qué un encargo de grupo de este tipo, pagado colectivamente por los propios retratados, representaba tanto un acto de vanidad social como una auténtica declaración pública de estatus profesional, y por qué Rembrandt, todavía muy joven pero ya reconocido por su capacidad narrativa, resultó la elección perfecta para convertir un simple retrato colectivo en una escena de una intensidad dramática sin precedentes en el género.