Dalí - Retrato de Isabel Styler-Tas (Melancolía)
- Detalles
- Salvador Dalí obras de arte
1945
Óleo sobre lienzo, 65,5 x 86 cm Berlín, Staatliche Museen zu Berlín, Preussischer Kulturbesitz

Los ocho años que Dalí pasa en Estados Unidos, de 1940 a 1948, lo ven activo en muchos frentes. Se dedica a la creación de joyas, a los proyectos de páginas publicitarias para Vogue, a la redacción de su autobiografía La vida secreta y de la novela Hidden Faces, y a una intensa labor pictórica que lo lleva a realizar numerosos retratos de personajes de la burguesía rica americana, a la cual pertenecían muchos de los coleccionistas que compraban regularmente sus cuadros. Este es uno de los más famosos y fascinantes de la serie.
En la presentación del catálogo de la exposición celebrada en la galería Julien Levy de Nueva York, en la primavera de 1941, el propio Dalí había escrito que su mayor ambición era llegar a ser clásico, y una atmósfera impregnada de clasicismo es lo que enseguida se advierte en este lienzo. La composición está concebida a modo de díptico, en el que las dos figuras que representan al mismo personaje están una frente a otra, como en el ejemplo célebre de los retratos de Federico de Montefeltro y Battista Sforza de Piero della Francesca, conservados en la Galería de los Uffizi.
Dalí ha transfigurado el modelo antiguo, sustituyendo, en la figura de la izquierda, los rasgos realistas de la mujer por una extraña formación rocosa que conserva el perfil de aquella, haciéndola inmediatamente reconocible. Se han mencionado a este respecto las originales invenciones del pintor manierista Arcimboldo, que obtenía el efecto de una figura humana mediante la acumulación de objetos, animales o frutas; sin embargo, en este caso el artista catalán parece haberse remitido a imágenes surrealistas ya aparecidas en cuadros suyos de los años treinta. Es posible encontrar elementos similares en Reminiscencia arqueológica del Ángelus de Millet, de 1935, donde las dos figuras de pie del hombre y la mujer son transformadas, como en una especie de delirio geológico, en dos rocas.
El exilio americano de Dalí, motivado por el estallido de la Segunda Guerra Mundial en Europa, coincidió con sus polémicas incursiones en el mundo comercial y publicitario, actividad que le valdría la expulsión formal del movimiento surrealista oficial por parte de André Breton, quien acuñó contra él el célebre anagrama insultante de Avida Dollars. Los retratos de la alta sociedad americana constituyeron durante estos años una fuente de ingresos fundamental para el pintor, mientras que el díptico de Piero della Francesca, uno de los ejemplos más celebrados de retrato de perfil enfrentado de toda la historia del arte, formaba parte del bagaje de admiración renacentista que Dalí había cultivado desde joven, igual que el redescubrimiento surrealista de Arcimboldo, cuyas cabezas compuestas gozaron de un renovado interés entre los artistas del movimiento precisamente por su carácter proto-surrealista.
El exilio americano de Dalí, motivado por el estallido de la Segunda Guerra Mundial en Europa, coincidió con sus polémicas incursiones en el mundo comercial y publicitario, actividad que le valdría la expulsión formal del movimiento surrealista oficial por parte de André Breton, quien acuñó contra él el célebre anagrama insultante de Avida Dollars. Los retratos de la alta sociedad americana constituyeron durante estos años una fuente de ingresos fundamental para el pintor, mientras que el díptico de Piero della Francesca, uno de los ejemplos más celebrados de retrato de perfil enfrentado de toda la historia del arte, formaba parte del bagaje de admiración renacentista que Dalí había cultivado desde joven, igual que el redescubrimiento surrealista de Arcimboldo, cuyas cabezas compuestas gozaron de un renovado interés entre los artistas del movimiento precisamente por su carácter proto-surrealista y su juego constante entre figura y sustancia.