1937
Óleo sobre lienzo, 51 x 78 cm Colección particular, ant. Edward James Collection

Dalí - El sueño

La monstruosa cabeza dormida de este cuadro es una de tantas transformaciones a las que Dalí somete al inquietante personaje del párpado con largas pestañas presente en el Gran Masturbador, la Persistencia de los recuerdos y muchas otras obras suyas, y que no es otro que el autor mismo, creador de sus propias pesadillas.

En el número 10 de la revista Minotaure, del invierno de 1937, se publica esta imagen; en el extenso artículo que la acompaña escribe Dalí el comentario más valioso que se pueda encontrar: "Gracias al glorioso método paranoicocrítico siguen llegándome nuevos detalles precilos. El sueño es un auténtico monstruo crisalítico cuya morfología y nostalgia están apoyadas en once muletas principales, igualmente crisalíticas, que hay que estudiar por separado. Basta que un labio encuentre su apoyo exacto en un ángulo de la almohada para que el sueño nos estreche con todas sus fuerzas. Es entonces cuando la frente horrible avanza pesadamente y se apoya en la columna blanda de la nariz en forma de torbellino desalentado... A la derecha se distingue la villa veraniega bien conocida que sale del sueño molesto de Piero della Francesca. A la izquierda, el perro apoyado en su muleta abre un ojo y se duerme".

Al motivo de la muleta se dedica una voz, redactada naturalmente por Dalí, del Dictionnaire abrégé du Surréalisme: "Soporte de madera, tomado de la filosofía cartesiana, generalmente empleado para servir de sostén a la ternura de las estructuras blandas".

El sueño está entre las obsesiones más recurrentes de Dalí, sin embargo, más tarde admitirá que la inspiración para este cuadro le vino de los hechos del presente: la angustia que le causaba la guerra civil, a lo cual se debía su gran deseo de hundirse en un sueño que lo liberase de la conciencia de aquellos horrores.