Año 1573-1576
Óleo sobre lienzo, 117 x 98 cm Madrid, Museo Thyssen-Bornemisza
Movimiento artístico: Manierismo

La Anunciación – El Greco, 1573-1576, Manierismo

Pocos temas acompañaron a El Greco a lo largo de una trayectoria artística tan extensa como el de la Anunciación, presente ya en el pequeño Tríptico de Módena de sus años venecianos y todavía vigente décadas después en el gran lienzo que pintó para el altar mayor del Hospital Tavera, en la última fase de su carrera toledana. Entre esos dos extremos median múltiples variaciones de estilo e iconografía, desde las pequeñas escenas veneciano-cretenses iniciales hasta las composiciones españolas finales, de figuras alargadas y evanescentes sumergidas en verdaderas apoteosis de luz.

Esta versión del Museo Thyssen-Bornemisza pertenece a un momento intermedio de ese largo recorrido, fechable en la segunda mitad de la estancia romana del pintor, entre 1573 y 1576, y retoma de manera notablemente evolucionada el esquema compositivo que Doménikos había ensayado años antes en el Tríptico de Módena. La escena transcurre en el interior de una habitación con un vistoso pavimento ajedrezado, mientras la arquitectura del fondo se reduce a una simple balaustrada que se asoma a un cielo poblado de nubes, interrumpido por el vuelo de los ángeles y por la paloma que representa al Espíritu Santo. El elegante arcángel Gabriel anuncia el feliz acontecimiento a una María sentada ante su reclinatorio, protegida por un cortinaje rojo que enmarca dramáticamente toda la composición.

¿En qué modelos concretos se apoyó El Greco para construir esta versión más madura de un tema ya conocido? La huella de Tiziano resulta decisiva, tanto en el uso de la luz y el color como en el propio rostro y la actitud de la Virgen, que el pintor cretense parece tomar directamente de la Magdalena penitente que Tiziano había pintado hacia 1565, hoy conservada en el Ermitage de San Petersburgo, de la que también adopta la factura pictórica densa, avivada por rápidos toques luminosos. Para el fondo celestial, con su remolino de ángeles y la paloma en pleno vuelo, es probable que tuviera presente además la gran Anunciación que el propio Tiziano había pintado para la iglesia veneciana de San Salvador, prácticamente en los mismos años que la Magdalena.

El Greco conocía directamente buena parte de la obra de quien consideraba su verdadero maestro, pero también podía volver a estudiarla a distancia gracias a las estampas del grabador flamenco Cornelis Cort, que difundían por toda Europa las composiciones de los grandes pintores venecianos. Para la figura del ángel, más alargada y menos anclada en la gravedad terrenal que la propia Virgen, los especialistas han señalado además una posible influencia de Veronés, cuyo tratamiento de las figuras aéreas y ligeras encaja bien con la solución adoptada aquí por El Greco.

María, de rostro lleno y manos de un tamaño que algunos críticos han considerado desproporcionado, apoya una de ellas sobre un libro abierto mientras su expresión transmite una sorpresa contenida ante el mensaje celestial. Esa combinación entre la solidez casi terrenal de la Virgen y la ingravidez etérea del arcángel y del coro angélico que lo acompaña resume bien el momento de transición estilística que atravesaba El Greco en estos años romanos, todavía firmemente anclado en el naturalismo veneciano pero ya explorando las soluciones formales más audaces que definirían su producción española posterior.

Resulta especialmente instructivo comparar esta Anunciación romana con las versiones que El Greco pintaría décadas después, ya instalado definitivamente en Toledo. Donde aquí la arquitectura todavía organiza el espacio con cierta lógica racional y las figuras conservan una corporeidad reconociblemente italiana, las versiones tardías disolverán progresivamente cualquier referencia arquitectónica estable, sustituyéndola por torbellinos de nubes y figuras que parecen desafiar por completo las leyes de la gravedad. Esa evolución, que algunos estudiosos han relacionado con la intensa espiritualidad mística de la Contrarreforma española, convierte el estudio comparado de las distintas Anunciaciones de El Greco en una de las vías más reveladoras para entender su transformación artística completa.

El Museo Thyssen-Bornemisza ha sometido esta obra a estudios técnicos exhaustivos, incluyendo análisis comparativos con otras versiones del tema pintadas hacia 1596 y 1600, que permiten documentar con precisión científica el propio proceso de trabajo del pintor y las modificaciones que introducía cada vez que retomaba una composición ya ensayada anteriormente, lejos de limitarse a repetir mecánicamente sus propias fórmulas exitosas.