Picasso - Mujer con abanico

1909
Óleo sobre lienzo, 100 x 81 cm Moscú, Museo Pushkin

Picasso - Mujer con abanico

El tema del abanico reaparece en la obra de Picasso con este cuadro de 1909. Su forma, como la de la guitarra y la del violín, permite al artista jugar y experimentar con nuevas deformaciones perspectívicas y con nuevos ritmos en la subdivisión del espacio. En Mujer con abanico hallamos resumidas muchas de las experiencias anteriores llevadas a cabo por el artista. El rostro severo y oscuro, de rasgos esculpidos, los ojos ovalados y la boca entreabierta tienen todavía reminiscencias del arte africano. El cuerpo, construido mediante un montaje analítico de formas plásticas, fundidas con el ambiente circundante, recuerda el cuerpo monumental de las Dríadas y los de las Tres mujeres. A todo esto se añaden las nuevas experimentaciones del cubismo analítico, evidentes sobre todo en la fragmentación del abanico y en la síntesis de las formas del sombrero, semejante al realizado esos mismos años para los arlequines de Carnaval en el bistrot. La rotundidad del cuerpo y los ropajes se convierte en las facetas duras y centelleantes de un conglomerado de cristales y piedras cortantes: ya no reciben la luz de una posición determinada, pues aquélla tiene ahora la función de subrayar la forma de cada objeto y su plasticidad. Esta obra se sitúa, en este año de grandes cambios, como el cuadro "puente" entre el protocubismo y el cubismo analítico.

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