Rembrandt - El suicidio de Lucrecia

Año 1664
Óleo sobre lienzo, 120 x 101 cm Washington, National Gallery of Art Firmado y fechado "REMBRANDT F 1664"

Rembrandt - El suicidio de Lucrecia

El tema de la muerte de Lucrecia fue pintado por Rembrandt en tres obras distintas, una de las cuales se ha perdido; para sus cuadros el pintor se inspiró quizá en modelos italianos, ya que este tema había sido tratado también por Tiziano y por Marcantonio Raimondi en un célebre grabado. Las vicisitudes de Lucrecia son narradas por Tito Livio: la virtuosa noble romana, esposa de Colatino, rechazó los ofrecimientos amorosos de Sexto Tarquino.

El hombre, que era hijo del rey Tarquino el Soberbio, la amenazó entonces con matarla y poner su cadáver junto al de un sirviente, de modo que pareciese culpable de adulterio. Lucrecia cedió entonces a los deseos de Sexto. Al día siguiente contó lo sucedido a su padre y a su esposo, pidiendo venganza; después, prefiriendo la muerte al deshonor, se suicidó. En este cuadro, Rembrandt representó el momento en el que la mujer dirige el puñal a su pecho, mientras que el gesto de la mano izquierda y los labios entreabiertos sugieren sus últimas y desesperadas palabras; en un lienzo posterior (1666; Mineápolis, Minneapolis Institute of Arts), por el contrario, la pintó agonizando, con la ropa ensangrentada.

La crítica ha hecho diversas valoraciones de esta obra: en el rostro de la mujer, por ejemplo, se han reconocido los rasgos de Hendrickje Stoffels y por lo tanto se ha pensado que el cuadro fuese un homenaje del pintor a su esposa, desaparecida un año antes y acusada de conducta inmoral. Hay también una lectura en clave política del interés que el artista mostró por este tema: la muerte de Lucrecía provocó efectivamente en Roma una rebelión popular que llevó a la expulsión del rey y a la proclamación de la república.

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