Bartolomé Esteban Murillo - San Francisco abrazando a Cristo en la Cruz

Año hacia 1668
Óleo sobre lienzo, 283 x 188 cm, Sevilla, Museo Provincial de Bellas Artes

Bartolomé Esteban Murillo - San Francisco abrazando a Cristo en la Cruz

Es una de las obras de Murillo más difundidas en el mundo católico. Tal afirmación no parece exagerada si se aprecia el espíritu de devoción y fervor religioso que emana del lienzo, y que entronca con una religiosidad amable y cercana a los fieles, pero a la vez comprometida. Es una interpretación del texto que los ángeles se esfuerzan cuidadosamente en mantener abierto, donde se lee: "Quien no renuncia a todo lo que posee no puede ser discípulo mío".

El asunto del cuadro es bastante insólito dentro de la iconografía franciscana, aunque Francisco Ribalta (1565-1628) ya lo había llevado al lienzo con anterioridad para el convento de los Capuchinos de Valencia (Abrazo de san Francisco al Crucificado, Museo de Bellas Artes de Valencia). Los frailes valencianos, que colaboraron en la fundación del convento de la orden en Sevilla en 1627, bien pudieron sugerir el tema. Murillo ilustra el instante en el que san Francisco, como recompensa por abandonar los bienes materiales para servir al mensaje cristiano de amar a Dios y al prójimo, es abrazado por Jesús, que desclava un brazo para acogerle en su regazo.

El momento trascendental está pintado con suma elegancia. San Francisco abraza al Crucificado sin apoyarse en él, como había sido pintado anteriormente, sino de manera más tímida y afligida, y es el propio Jesús el que hace ademán de atraer al santo hacia sí. La renuncia de san Francisco al mundo cobra forma en la bola del mundo que aparta ligeramente con el pie, como sin esfuerzo. La suavidad del cromatismo crea una armonía entre las gamas del hábito del santo, la carnación del cuerpo de Cristo y el fondo verdoso del paisaje. La única nota monumental la pone el cielo borrascoso, que amenaza tormenta sobre una ciudad perdida en la lejanía. El argumento, que en manos de otro artista podría resultar poco creíble, es mostrado aquí con franqueza, sencillez y sorprendente naturalidad.

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