Claude Monet - Nenúfares rosa
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- Claude Monet obras de arte
Año 1898
Óleo sobre lienzo, 81,5 x 100 cm Roma, Gallería Nazionale d'Arte Moderna

Esta pintura, conservada en Roma, es uno de los pocos ejemplos de la célebre serie de Nenúfares de Monet que existen en Italia. La tonalidad del cuadro se centra en los rosas claros, con las flores vistas muy de cerca, como si llevaran siglos flotando inmóviles sobre el agua. Monet, retirado en su jardín de Giverny, abandona deliberadamente el contacto con la vida contemporánea. De joven había disfrutado pintando vistas urbanas y escenas de la vida moderna parisina, pero ahora parece refugiarse del estrépito y del gentío de la metrópoli en un mundo propio, casi meditativo.
Lo que pinta ahora es firme, permanente en su motivo, y sin embargo el cuadro apresa el paso invisible del tiempo sobre las flores aparentemente inmóviles, representándolas en un ciclo continuo de marchitarse y volver a brotar. En sus cartas, Monet expresa con precisión este sentido de transitoriedad que perseguía capturar en el lienzo: en el aire vuelvo a hallar un color que había descubierto ayer y hago un boceto en uno de los lienzos; inmediatamente, el cuadro me viene dado y trato de fijarlo lo más rápidamente posible, de modo definitivo; pero por lo general desaparece casi al momento para dejar lugar a un color distinto, ya registrado días antes en otro lienzo que me vino a la mente de inmediato. Y así durante toda la jornada.
Este cuadro pertenece a los primeros años de la serie de los Nenúfares propiamente dicha, iniciada hacia 1897 y 1899, poco después de que Monet completara la construcción de su famoso jardín de agua de inspiración japonesa en Giverny, un proyecto que había comenzado en 1893 al adquirir un terreno colindante y desviar un pequeño curso de agua, no sin cierta polémica con los agricultores vecinos, poco conformes con el uso que el pintor daba al agua de riego.
La estampa de Monet trabajando simultáneamente en varios lienzos a la vez, saltando de uno a otro según cambiaba la luz a lo largo del día, se ha convertido en una de las imágenes más difundidas sobre el método de trabajo del último Impresionismo, y explica en buena medida la existencia de decenas de variaciones sobre este mismo motivo acuático a lo largo de las dos décadas siguientes, que culminarían en las monumentales Grandes Décorations instaladas ya tras su muerte en el Museo de la Orangería de París.
La presencia de esta obra en la Galleria Nazionale d'Arte Moderna de Roma resulta significativa, ya que la inmensa mayoría de la producción tardía de Monet permanece concentrada en colecciones francesas y estadounidenses, lo que convierte a este pequeño lienzo romano en una rareza dentro del panorama museístico italiano, mucho menos provisto de obra impresionista que otras grandes pinacotecas europeas.
Este cuadro pertenece a los primeros años de la serie de los Nenúfares propiamente dicha, iniciada hacia 1897 y 1899, poco después de que Monet completara la construcción de su famoso jardín de agua de inspiración japonesa en Giverny, proyecto que había comenzado en 1893 al adquirir un terreno colindante a su propiedad y desviar un pequeño curso de agua, no sin cierta polémica con los agricultores vecinos, poco conformes con el uso que el pintor daba al caudal destinado tradicionalmente al riego de los campos. La imagen de Monet trabajando simultáneamente en varios lienzos a la vez, saltando de uno a otro según cambiaba la luz a lo largo del día, tal como él mismo describe en sus cartas, se ha convertido en una de las estampas más difundidas sobre el método de trabajo del Impresionismo tardío, y explica la existencia de decenas de variaciones sobre este mismo motivo acuático a lo largo de las dos décadas siguientes de su carrera.