1890
Óleo sobre lienzo, 60 x 50 cm Roma, Gallería Nazionale d'Arte Moderna

Vincent van Gogh - La arlesiana

El lienzo fue realizado en varias versiones, todas de febrero de 1890, en el manicomio de Saint-Rémy. Durante la convivencia en la Casa Amarilla, Gauguin había hecho algunos dibujos de madame Ginoux, propietaria del café de Place Lamartine en Arles. A partir de ellos y de sus vistas al local, había construido una pintura que representaba el interior del bar por la noche, con la figura de la mujer sentada a una mesa en primer plano, hoy conservado en el Museo Pushkin de Moscú. Vincent, a su vez, había creado algunos retratos al óleo de la mujer, pero ahora se inspiraba directamente en el dibujo de su colega. Aunque en lineas generales las copias son bastante fieles, Vincent se tomó algunas libertades con el dibujo y sobre todo con el color, que elegía sin seguir en modo alguno el modelo (facilitado por el hecho de que muchas de las reproducciones de las que disponía estaban en blanco y negro), hasta el punto de considerar sus propias versiones, justamente, como recreaciones más que como copias, o, mejor aún, utilizando sus palabras, traducciones a otra lengua. También en el caso de la Arlesiana adopta Van Gogh este procedimiento: siguió atentamente el dibujo, pero escogió los colores arbitrariamente, si bien sin desnaturalizar su tono general.

Escribió a Gauguin: "He tratado de ser respetuosamente fiel a su dibujo, aunque me he tomado la libertad de interpretarlo desde el punto de vista del color, ateniéndome siempre, con todo, a su carácter sobrio y a su estilo [...] Tómela como una obra suya y mía, como el compendio de nuestros meses de trabajo en común" (carta a Gauguin, junio de 1889). Con respecto al retrato por él realizado con anterioridad, la versión inspirada en el dibujo de Gauguin representa casi a una mujer diferente: mientras que, en el cuadro del Metropolitan Museum, madame Ginoux parece indecisa y el colorido vibrante intensifica la impresión de fuerza, en el de Roma la mujer muestra un aspecto cansado y envejecido, en la boca se ha formado un pliegue amargo y la mirada tiene un velo de tristeza.