Bartolomé Esteban Murillo - San Diego dando de comer a los pobres

Año 1645
Óleo sobre lienzo, 172 x 183 cm Madrid, Academia de San Fernando

Bartolomé Esteban Murillo - San Diego dando de comer a los pobres

En 1645, Murillo obtiene su primer encargo de relieve, la realización de una serie de once lienzos para el claustro chico del convento de San Francisco en Sevilla. La serie, en la que se alternan obras de calidad dispar, relanza la carrera del pintor y lo convierte en el favorito de las órdenes monásticas sevillanas. La acentuada diversidad de estilo invita a situar esta obra entre las primeras ejecutadas por él.

San Diego, franciscano de origen sevillano, había sido canonizado en Roma en 1589. Entre sus obras pías, tal como se lee en el texto al pie del lienzo, se hallaba el reparto de comida entre los necesitados. La escena sitúa al santo a la entrada del convento, donde se reúnen en torno a un perol toda suerte de mendigos, mujeres y niños. Arrodillado y con semblante reflexivo, el santo dirige una plegaria ante los ansiosos mendigos. Sólo los niños y la mujer que mira con expresión cómplice a san Diego parecen participar de la ofrenda. Se genera así una atmósfera extraña, acentuada por las miradas perdidas y por el marcado hieratismo del santo. Aparecen en esta obra por primera vez algunos de los temas recurrentes en el arte de Murillo: la pintura de género infantil y el tema de la caridad cristiana.

Desde su primeros años, el pintor sevillano se revela como un perfecto observador de la vida cotidiana que lo rodea, en el contexto de la profunda crisis social en Sevilla. Su evolución estilística se hace asimismo patente. Aunque el estilo murillesco que le hará célebre aún no se ha formado, lejos queda la pintura átona, impersonal y atenazada de sus primeras obras.

Si bien la figura de san Diego rememora todavía la obra de Zurbarán, la elección de una paleta sombría y el novedoso empleo del claroscuro parecen remitir a la obra de juvent¿d de Velázquez. No parece descabellado buscar un posible paralelismo entre los mendigos de Murillo y los protagonistas del velazqueño Hombres a la mesa del Ermitage.

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