Bartolomé Esteban Murillo - Santa Justa

Año antes de 1660
Óleo sobre lienzo, 95 x 67,5 cm Dallas, Virginia Meadows Museum

Bartolomé Esteban Murillo - Santa Justa

Este lienzo está emparejado con otro de idénticas proporciones que representa a santa Rufina, también en el mismo museo. Santa Justa y santa Rufina son las dos patronas de Sevilla, por lo que su representación en el medio artístico de la capital andaluza era habitual. Las dos muchachas eran hijas de un alfarero de la comunidad cristiana de la ciudad allá por el siglo III. Al negarse a vender sus vasijas para la celebración de ritos paganos, fueron denunciadas como cristianas y sufrieron tormento y la muerte.

La imagen de santa Justa pintada por Murillo no puede rendir mejor tributo a la devoción que existía en Sevilla por su patrona. De medio cuerpo, sobre un fondo de cielo apenas esbozado, la santa adolescente sostiene en sus manos la palma del martirio y las vasijas de barro, atributo de su profesión. El lienzo está pintado con gran soltura y ligereza, y por sus dimensiones debió estar destinado a la devoción particular. Esto habría permitido al pintor intensificar el espíritu profano del modelo, hasta el extremo de que parece un retrato de una muchacha de su tiempo y no una santa de un pasado remoto. Murillo concibe la obra en un tono intimista, nada monumental, en correspondencia con la sensibilidad religiosa del momento, que tan bien conocía.

La delicada belleza y refinamiento con el que pinta a la santa tendrá mucho éxito, por lo que empleará este tipo de belleza femenina en numerosas figuras de su producción religiosa. De especial hermosura es el encarnado de las mejillas, así como la expresión un tanto aniñada del rostro. Los dos cuadros pasaron juntos por sucesivas colecciones de la aristocracia española y británica hasta que en 1913 fueron vendidos por separado. El Museo de Dallas los adquirió conjuntamente a la Galería Schickman de Nueva York en 1972.

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