1970
Óleo sobre lienzo, 130 x 97 cm Mougins, Colección Picasso

Picasso - Rostro

En el verano de 1961 Picasso y Jacqueline se trasladaron a su nueva residencia en Notre Dame de Vie, en las colinas que dominan Cannes, cerca del pueblo de Mougins. Las últimas obras del artista son sometidas a continuas experimentaciones. En el umbral de los noventa años, todavía infatigable, se pone a prueba utilizando en pintura algunas de las técnicas aprendidas trabajando con la cerámica. La velocidad de ejecución y la aplicación de varías capas de color se derivan de este arte antiguo y mediterráneo. Asimismo los temas sufren algunos cambios: ahora Picasso los aborda con gran libertad de ejecución. Pinta con una velocidad que no ha aparecido nunca con anterioridad en su obra. Emula en estos trabajos la tosquedad, la sinceridad cruel y la espontaneidad de los niños por medio de colores vivos e intensos y de una confusa aplicación del color, que parece "arrojado" sobre el lienzo. La figura aquí representada recuerda mucho, en su actitud y su atavío, las usanzas cortesanas típicas de la retratística de Velázquez y Rembrandt. Personajes barrocos toman forma y color en los lienzos de este último periodo. Mosqueteros, toreros y nobles caballeros lucen, como en este caso, amplias camisas de encaje que enmarcan el rostro. El color, que da forma pero sobre todo sustancia a las figuras, es utilizado en fuertes y vivaces contrastes.