1925
Oleo sobre lienzo,
73 x 92 cm
París, colección Michel Leiris

Miró - Bañista

Miró aborda en este cuadro un tema ya cultivado en la historia del arte por pintores como Cézanne, Kirchner o Matisse, un asunto que siempre ha contenido significativas alusiones a lo femenino, referencia que adquirirá términos cada vez más universales en el arte de Miró. La obra forma parte de los cuadros realizados por el artista en el momento de su encuentro con el surrealismo y conserva la fusión de pintura y poesía que caracterizan éste.

El fondo deja entrever, especialmente en algunos lugares, el movimiento centrífugo de la pincelada. La figura de la bañista, en el centro de la composición, es armónica y elegante, a pesar de que consiste en unas pocas líneas onduladas que trazan su cuerpo, sintetizado gráficamente y con la connotación del sexo femenino. Dos trazos en forma de media luna hacen pensar en algún velo que cubre tímidamente la desnudez de la figura y otros perfilan una cabellera formada por unos cuantos hilos de oro.

Otros elementos igualmente sintéticos contextualizan el ámbito en el que está la bañista. El agua, que no puede faltar en el tratamiento de este tema, adquiere una especie de movimiento en el ligero fluir de líneas claras, finísimas, hechas con un blanco más o menos intenso que acentúa su percepción, en un crescendo que parte de la izquierda y va hacia la derecha. La presencia de la luna refuerza el tema de la feminidad de la que siempre es símbolo. Unos puntitos arriba a la derecha incrementan, con su contraste cromático, la percepción de profundidad, y el cuadro nos “transporta” a un azul que abre la bidimensionalidad del lienzo.